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sábado, 29 de enero de 2011

BAJO LA MISMA LUNA.

Bajo la misma luna
nuestros ojos se atisban
a través de los rayos,
arropadas de nubes nuestras pieles,
el viento susurra a nuestras almas.

¡Será su noche fría, como lo es la mía!
¡O ardiente y tropical como en mis sueños!
Estará en esta hora contando las estrellas,
o esperando despierta la alborada.

Sabrán sus ojos tiernos que yo soy el lucero
que titila de amor sólo al mirarla,
o sentirá su olfato mi esencia que es de heno
que tímida se infiltra allá en su estancia.

Bajo la misma luna musitara un ‘te quiero’,
impregnara en la brisa su fragancia,
y en céfiro que gira llegara hasta mi puerto
su dulce aliento fresco a darme calma.

Bajo la misma luna se dibuja su rostro,
en el lago yo veo su luz clara,
su reflejo se cuela en el resplandor del cielo
llegando con ternura a mis pupilas pardas.

La noche que nos tienta es la misma,
igual lo es la nostalgia que nos llama,
penetrando en su alcoba anhelara tenerme
y sólo como sombra me dormiré en su cama.


viernes, 28 de enero de 2011

LA ISLA DE LOS SENTIMIENTOS.

Érase una vez una pequeña isla, donde vivían todos los sentimientos:

La Alegría, la Tristeza, la Vanidad. la Sabiduría,
el Amor y otros.

Un día avisaron a los moradores de esta isla, que ésta iba a ser inundada. Muy
asustado el Amor, se preocupó para que todos los sentimientos se salvasen.
El avisaba a todos: \"Huyan...la isla va a ser
inundada...huyan\".

Todos corrieron y se embarcaron en lanchas para ir, hasta una montaña muy alta.
Sólo el Amor no lo hizo, él quería estar un poco más en la isla.

Cuando el agua se acercaba cada vez más, él corrió a pedir ayuda.

Vio pasar a la Riqueza y le dijo: \"Riqueza ¡me llevas contigo?: y la riqueza le
dijo: \"No puedo, mi lancha esta llena de oro y plata y tú no vas a caber\".

Pasó entonces la Vanidad y el Amor le pidió:

\"Vanidad ¡me llevas contigo?\" ; y la vanidad le dijo. \"No puedo, porque vas a
ensuciar mi lancha nueva\".

Pasó entonces la Tristeza, y le dijo: \"Tristeza ¡puedo ir contigo?\"; y la
tristeza le dijo:\"Oh amor, estoy tan triste que prefiero ir solita\".

Luego pasó la Alegría, mas la alegría estaba tan alegre que no vio al Amor.

Ya desesperado al saber que moriría ahogado; el Amor comenzó a llorar. Pasó
entonces un barquito y le dijeron: \"!Sube Amor, yo te llevo!\". Y
el Amor subió.

Estando ya en la parte alta de la montaña, el Amor le preguntó a la Sabiduría:
\"Sabiduría, ¡Quién era el del barquito que me trajo hasta aquí?

Y la Sabiduría le dijo: El Tiempo.

El Amor le replicó: ¡El tiempo?; pero ¡por qué sólo el Tiempo me quiso
traer?.

Y la Sabiduría le contestó:
\"Porque sólo EL TIEMPO es capaz de ayudar a entender a un GRAN AMOR\"...

Sol y Luna.

Espero que les guste esta hermosa historia donde mi amada Luna es una de las protagonistas.

Dios creó el Sol y la Luna, y dividió así la jornada en día y noche. El Sol reinaba sobre el día; sobre la noche y el resto de las estrellas, la Luna. El Sol lo iluminaba todo, inundando de vida cada rincón de la Tierra. La Luna cubría majestuosa todos los seres con su mágico manto de sueños y oscuridad.

El Sol y la Luna alternaban sus reinados en el trono de la cúpula celeste. Al amanecer, el Sol despertaba y subía a darle el relevo a la Luna, agotada ya de iluminar la noche entera su reino de sombras. Al anochecer regresaba ella para darle al Sol su merecido descanso.

Así pasaron los días, los meses, los años… Dicen que fueron casi cinco siglos hasta que día y noche pasaran a ser una sola cosa. Cinco siglos hasta que un día las miradas del Sol y la Luna se cruzaron por un momento al anochecer. Tanto tiempo habían pasado relevándose que, de tanto mirarse de reojo, de tanto imaginarse qué haría el otro cuando no estaba presente, ese día nació el amor entre el Sol y la Luna.

Tras esa mirada fugaz y eterna a la vez, los dos se fundieron en un cálido e intenso abrazo. Como ya era tarde, el Sol y la Luna decidieron pasar la noche juntos. Y esa noche la oscuridad y las sombras fueron sustituidas por una radiante luz blanca que dotaba a cada rincón de un aire de mágica pureza.

Y el abrazo que empezó aquella noche, se prolongó durante meses, y con él, esa luz maravillosa. El amor del Sol y la Luna anegó todo el planeta, dándole un cálido resplandor de felicidad y armonía.

Al principio todo era muy bueno. La luz embriagadora que irradiaban los cuerpos fundidos de los astros llenaba de belleza hasta el último rincón de la Tierra.

Todo era brillo y esplendor, todo era belleza. Las montañas, las serraladas majestuosas que con sus picos nevados rascaban las nubes, haciendo derramar sobre los campos fértiles pequeñas gotas de vida; los valles, las llanuras, los prados, los bosques; mares y océanos, ríos y lagos.

Todos los animales, del más pequeño al más grande, del más fiero al más manso, las bestias del campo, las aves, los peces, se dejaban contagiar por el amor del Sol y la Luna. Todos bailaban al ritmo que marcaban esos dos corazones fundidos por el fuego de la pasión. Todo era perfección y brillo y música.

Pero según pasaba el tiempo, el Sol y la Luna se iban dando cuenta de que algo fallaba. Había algo que no funcionaba correctamente. Y es que cuando ambos decidieron unirse no cayeron en la cuenta de que la noche iba a dejar de existir. De hecho, al principio nadie se dio cuenta. La felicidad reinante disfrazaba los problemas reales de la ausencia de la noche.

Sin embargo, pronto empezaron a hacerse patentes estos problemas. Los animales diurnos, acostumbrados a dormir de noche, no tenían ahora el descanso que necesitaban, y pronto comenzaron a caer enfermos. Los animales nocturnos, por otra parte, no eran capaces de realizar sus funciones a plena luz del día.

El Sol y la Luna empezaron a ver que aquella idílica unión estaba perjudicando a su hermana Tierra, y que de seguir con ella iban a acabar con toda la vida del planeta. Por esta razón empezaron a pensar con pavor en la única solución posible: volver a separarse para que existiera de nuevo la noche.

La Luna lloraba desconsolada por la idea, y el Sol, desolado, trataba de parecer fuerte para que la Luna no lo pasara tan mal, aunque en verdad estaba destrozado. Ninguno de los dos podía soportar la idea de vivir separado del otro después de tanto tiempo juntos, después de tanto tiempo de amor y de magia, después de tanto tiempo con el único calor de sus almas.

Por fin, con todo el dolor del mundo, el Sol y la Luna se separaron para siempre, y el Sol se fue a dormir. Esa noche fue la noche más larga de todas, la noche más amarga, la noche más oscura. La Luna pasó la noche llorando, y entre lágrima y lágrima derramaba también un pedazo de su corazón roto.

Al amanecer, cuando subió el Sol al trono a sustituir a la Luna, ambos se miraron en silencio. Sus rostros expresaban la angustia del momento, el dolor de un amor eterno condenado a ser imposible. Tras esa mirada resignada, la Luna se retiró a sus aposentos para descansar, dejándole el trono al rey Sol.

Fue un frío y largo día de verano. El Sol, apesadumbrado, no hizo ningún esfuerzo en alumbrar, y el único calor que desprendía era el que provenía del recuerdo aun encendido de su amor con la Luna.

Los días pasaron lenta y pesadamente, y las noches se hacían eternas sin el amor entre el Sol y la Luna. Poco a poco, los dos amantes empezaron a comprender que la situación era irremediable, y que tendrían que hacer algo si no querían morir de amor.

Así que decidieron aprovechar los dos momentos en que coincidían: el amanecer y el anochecer. Eran sólo unos minutos pero entre los dos aprendieron a hacerlos eternos. Cada amanecer y cada anochecer desataban su pasión, y dejaban paso a la lujuria. El cielo se encendía, y un tono rojizo inundaba el horizonte. Desde entonces y hasta hoy el Sol y la Luna han estado amándose día tras día, viviendo su romance cada amanecer y cada anochecer como si fuera la última vez.

Y es por eso que hoy contemplamos con asombro la mágica luz de los dos momentos más bellos del día.


Una hermosa historia de AMOR.

Mori de amor con esta historia, espero que a uds tbn les pase lo mismo =)

Se trata de dos hermosos jóvenes que se pusieron de novios cuando ella tenía trece y él dieciocho. Vivían en un pueblito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura; tenía los ojos celestes, hermosos y maravillosos..

La historia cuenta que habían noviado con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho y él veintitrés, el pueblo entero se puso de acuerdo para ayudar a que ambos se casaran.
Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo, que tanto había ayudado en esa relación.

Y vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó hacerle un regalo que significara esto. Un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo; un pulóver tejido tampoco la convencía, pues ya le había tejido pulóveres en otras oportunidades; una comida no era suficiente agasajo…

Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles. Sin embargo, por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semanas antes, había ido guardando de los vueltos de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario.

Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que él adoraba verdaderamente, que él consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir.

Desde chico, él guardaba ese reloj en un estuche de gamuza, que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita de luz, sacaba del sobre de gamuza aquel reloj, lo lustraba, le daba un poquito de cuerda, se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a lustrar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en el estuche.

Ella pensó: "Que maravilloso regalo sería esta cadena de oro para aquel reloj." Entró a preguntar cuánto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar. Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no podía esperar tanto.

Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario para esto. Entonces pensó en trabajar, pero no sabía cómo; y pensó y pensó, hasta que, al pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: "Se compra pelo natural". Y como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar.

El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar la cadena y el reloj. No dudó. Le dijo a la peluquera:

- Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, ¿usted me lo compraría?
- Seguro – fue la respuesta.
- Entonces en tres días estaré aquí.

Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a su casa. No dijo nada.
El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre. Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo.

Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de tomar el dinero, se dirigió a la joyería. Compró allí la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su casa, cocinó y esperó que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar.

A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también amaba su pelo y ella no quería que él se diera cuenta de que se lo había cortado. Ya habría tiempo después para explicárselo.

Él llegó. Se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella sacó de debajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. La caja contenía dos enormes peinetones que él había comprado… vendiendo el reloj de oro del abuelo.

Si ustedes creen que el amor es sacrificio, por favor, no se olviden de esta historia. El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia.

Autor: Jorge Bucay

jueves, 27 de enero de 2011

Aceptame tal cual soy...

Acéptame tal cual soy
con mis aciertos y mis miserias.
Con estas ganas locas de vivir
como de morir a ratos.

Acéptame tal cual soy
con esta risa desenfada que me asalta
o con este mar de lágrimas que me ahoga.
así tan loca y tan cuerda...tan yo, tan singular.

Abre tus brazos y apriétame fuerte
para que sepa que me admites así como soy,
tan cálida como una tarde primaveral
y otras veces tan fría e intolerable como noche de invierno.

Recíbeme como me ves,
ángel o demonio, según la ocasión,
fuerte, impenetrable, explosiva
o sumisa, débil, dominada.

Asi tan tuya y tan de nadie,
tan yo que ninguna persona se me asemeja,
tan única y veraz, tan absolutamente yo,
comprometida con lo que quiero y amo.
libre como una gacela en sus pensamientos
y tan presa como animal en cautiverio
con mis sentimientos.

Acéptame como soy, esta mujer
que carga con un mundo de ilusiones y frustraciones,
con sueños inacabados,
con un amor intenso para dar sin límites ni condiciones.

Acéptame tal cual soy y ves,
y si no me aceptas con mis blancos y negros
sin grises ni términos medios
deja caer tus brazos y déjame pasar.


About Me

Mi foto
Simplemente Amor
Avellaneda, Gran Buenos Aires, Argentina
Mi nombre es Claudia, soy una de las tantas mujeres romanticas incurables que habitamos este planeta...y x eso decidi crear este espacio, para compartir todo lo referente al amor, eso a los que algunas personas llaman erroneamente "cursi" y que a mi me puede... Encontraran relatos en los cuales me siento identificada, y otros de mi autoria que espero lo disfruten tanto como yo. Asi soy, simplemente una enamorada del verdadero amor, ese indispensable para seguir viviendo. Tambien encontraran relatos dedicados a mi amada LUNA, mi musa inspiradora los 365 dias del año...en sintesis un Blog dedicado a todos aquellos que como yo todavia creen en el amor.
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